dijous, 5 de gener de 2012

El arte de la guerra de Sun Tzu. ¿Aplicaciones en el deporte?

El arte de la guerra” de Sun Tzu, datado en el siglo quinto a. C. , es el primer libro conocido de estrategia militar y sus conclusiones son aplicadas hoy en día al mundo de los negocios y el entrenamiento corporativo. En esta entrada os presento algunas aplicaciones de este milenario escrito para una concepción integral del deporte y el rendimiento.


*En cursiva, cinco de los preceptos de Sun Tzu que se encuentran en el libro


El arte de la guerra se basa en el engaño. Por lo tanto, cuando es capaz de atacar, ha de aparentar incapacidad; cuando las tropas se mueven, aparentar inactividad. Si está cerca del enemigo, ha de hacerle creer que está lejos; si está lejos, aparentar que se está cerca.
En el deporte de competición, las apariencias pueden ser trabajadas mediante el lenguaje no verbal. Un buen competidor debe de mostrarse firme e invariable sea cual sea su estado anímico o físico. Especialmente en los deportes de duelo individual, como el tenis, el deportista no debe mostrarse irritable ante el fracaso al perder un punto o abatido cuando sus fuerzas empiecen a flaquear. El engaño al que Sun Tzu  se refiere, en el deporte se aplica a camuflar nuestras emociones y debilidades en los momentos mas comprometidos de la competición. Proyectando una imagen segura, firme e invariable la auto-confianza del deportista también se verá reforzada.

Lo más importante es la victoria y no la persistencia. Esta última no es beneficiosa. Un ejército es como el fuego: si no lo apagas, se consumirá por sí mismo.
El descanso entrena. En la planificación deportiva, los periodos de descanso y los procesos regenerativos son necesarios para asegurar el rendimiento óptimo en el momento deseado. La relación entre horas de práctica y éxito no es directamente proporcional; parafraseando a Sun Tzu la persistencia no asegura la victoria. El entrenamiento invisible, como el descanso, la alimentación y la des-conexión mantendrán el fuego apagado para que arda con mas fuerza en el momento de la batalla.


Cuando las órdenes se dan de manera clara, sencilla y consecuente a las tropas, éstas las aceptan. Cuando las órdenes son confusas, contradictorias y cambiantes las tropas no las aceptan o no las entienden. Cuando las órdenes son razonables, justas, sencillas, claras y consecuentes, existe una satisfacción recíproca entre el líder y el grupo.
Ésta haría referencia a educadores, entrenadores, líderes o capitanes. Una comunicación efectiva es aquella que genera confianza, respeto y motivación. Para liderar de manera efectiva un grupo es necesario adaptar el lenguaje a las características de los deportistas, escoger un mensaje claro y directo y transmitir seguridad usando un tono firme . La satisfacción recíproca entre líder y el grupo propiciará el ambiente adecuado para el aprendizaje, el rendimiento y el éxito.


Prohíbe los augurios para evitar las dudas
Existen augurios en forma de creencias y prejuicios en la mente de muchos deportistas que actúan de manera limitadora. Es el caso de pensamientos del tipo “es imposible ganar ese partido”, “no podemos perder”, “por mucho que me esfuerce nunca seré el mejor”. Hay que tratar de combatir dichas creencias y relativizar la competición: en deporte todo es posible y podemos perder y ganar sea cual sea el adversario; augurar que no puedo vencer me restará la ambición necesaria para hacerlo y augurar que no puedo perder aumentará la ansiedad, la presión y endurecerá los fracasos. Debemos hacer un esfuerzo por centrarnos en el alma de la acción (jugar, saltar, correr, lanzar, golpear...) y neutralizar ese tipo de augurios irracionales, los cuales limitan nuestro rendimiento.


Si conoces a los demás y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro; si no conoces a los demás, pero te conoces a ti mismo, perderás una batalla y ganarás otra; si no conoces a los demás ni te conoces a ti mismo, correrás peligro en cada batalla.
Es importante conocer a fondo cuales son nuestras fortalezas para potenciarlas y nuestras debilidades para mejorarlas, de la misma manera conocer las fortalezas del rival para neutralizarlas y sus debilidades para atacarlas.